Como prometí, aquí va el segundo post, de los tres previstos, sobre la paternidad según Massimo Recalcati (2014). El anterior fue sobre el “hecho” y este es sobre la “fe”.
Dice el autor que: “La fe, en sentido laico, significa que, cuando somos padres, y un hijo nos dice: “Quisiera hacer esto, tengo este sueño”, hace falta tener fe en el sueño, en el deseo, porque si un padre tiene fe en el deseo de un hijo, el deseo del hijo se refuerza, crece, se potencia. Si el padre, por el contrario, hace las veces de realista y dice: “Sí, entiendo, deseas esto, pero mira que la realidad es otra“, desanima este deseo. Entonces, tener fe en los deseos de los hijos significa potenciarlos, incluso cuando estos deseos van en otra dirección respecto a nuestras expectativas como padres” (p. 27, en “La fuerza del Deseo”).
La pretensión de los padres de ajustar la mirada de los hijos a la “realidad”, que, seamos claros, es la realidad “de los padres”, es decir, es una realidad contaminada por su visión del mundo y por su experiencia pretérita, no respeta la curiosidad ni la necesidad de exploración del hijo, no facilita el proceso de crecimiento. El hijo no debe quedar preso de nuestro deseo como padres, de nuestra visión del mundo, el hijo debe adentrarse en la búsqueda de su propio deseo, y los padres deberíamos mantener confianza en la vida, en la necesidad de explorar para encontrarse. ¡Dejad en libertad la dirección y el alcance de la mirada del hijo!
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