“El libro parte de una idea fuerte: la crisis contemporánea de la masculinidad no puede entenderse únicamente como una consecuencia del patriarcado tradicional, sino también como el resultado de la pérdida de estructuras simbólicas, iniciáticas y paternas capaces de ordenar el desarrollo psíquico masculino.
Para De Pablo Urban, el problema no es simplemente “ser hombre” en una cultura posmoderna, sino la ausencia de modelos de tránsito hacia una masculinidad madura. El autor interpreta que muchos hombres quedan atrapados en formas adolescentes de identidad: evitación del compromiso, miedo a la paternidad, narcisismo defensivo, dependencia emocional o desconexión afectiva.
El concepto de “Andros” funciona como símbolo del ciclo evolutivo masculino: una travesía psicológica donde el varón debe atravesar separación, conflicto, responsabilidad y trascendencia para constituirse como sujeto adulto”.
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