Muchas gracias por vuestros buenos deseos y felicitaciones en mi cumpleaños 67. Es un placer recibir cariño de tantas personas y poder, al menos, corresponderos con estas palabras.
La edad, a estas alturas es, por momentos, un recuerdo constante del cuerpo, una molestia sutil, instantes intermitentes que me recuerdan mi contingente existencia. En otros momentos los años vividos me sostienen en una paciente reflexión, en alimentar una mirada más serena y compasiva ante el mundo. Hoy agradezco lo vivido, la presencia de mi mujer, mis tres hijos y mi nieto. Agradezco mi afortunada existencia, plena a día de hoy, de miradas y de palabras de mutuo reconocimiento y cuidado. Agradezco a las personas que me rodean, en lo personal, lo terapéutico y lo formativo, por seguir confiando, dejándome estar a su lado, aunque sea en silencio, haciéndome más leve el tiempo y alejándome del descreimiento que se alimenta inevitablemente.
Gracias por estar presentes en mi vida.
Os dejo unas preciosas palabras que nuestro grupo de formación nos regaló ayer y, para dibujaros una sonrisa, dos imágenes divertidas.
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