RELACIÓN ENTRE MASCULINIDAD Y PATERNIDAD SEGÚN JUAN MIGUEL DE PABLO (2a parte)

Publicado el 22 de septiembre de 2026, 11:16

“La paternidad como proceso de renuncia.
En esta perspectiva, ser padre no consiste únicamente en ejercer autoridad o proporcionar protección. Implica también saber renunciar:
* El padre debe renunciar a tener un hijo completamente sometido a él.
* Debe aceptar que el hijo deje de ser únicamente alumno, discípulo o continuador de sus proyectos.
* Tiene que tolerar la desobediencia y diferenciación del hijo como parte necesaria de su crecimiento.
* Debe aceptar que llegará un momento en que tendrá que «abdicar» en favor de la siguiente generación.
* Finalmente, debe aceptar sus propios límites, el envejecimiento y la mortalidad.
Esto conecta con una idea paradójica: un buen padre no es aquel que consigue que el hijo permanezca ligado a él, sino aquel que puede acompañarlo hasta que sea capaz de separarse y construir su propia identidad.
El hijo también necesita separarse. De Pablo concede mucha importancia a la desobediencia y la deslealtad simbólica del hijo. No las plantea simplemente como conductas negativas, sino como elementos que son necesarios para que el hijo deje de ser una prolongación de sus padres.
Por eso, la construcción de la masculinidad requiere un proceso de diferenciación respecto de las figuras parentales. En su material sobre “El ciclo de Andros”, señala que tanto la madre como el padre tienen que realizar determinadas renuncias para permitir ese proceso.
La relación padre-hijo, por tanto, tiene una dimensión evolutiva: dependencia → identificación → conflicto/separación → diferenciación → reconocimiento mutuo”

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