“Masculinidad tóxica frente a masculinidad saludable.
De Pablo contrapone dos posibles recorridos. Por un lado, una masculinidad sometida a los mandatos hegemónicos puede desembocar en formas de masculinidad tóxica y paternidad oscura. Por otro, propone una masculinidad y una paternidad saludables, liberadas de la dominación de esos mandatos.
Su propuesta no parece consistir simplemente en sustituir un estereotipo masculino por otro, sino en integrar dimensiones que tradicionalmente han quedado excluidas de la identidad masculina, especialmente la vulnerabilidad, la emocionalidad, la capacidad de pedir ayuda, el cuidado y la aceptación de los límites.
De hecho, en una publicación reciente de su blog, al hablar de la masculinidad, vuelve a relacionar explícitamente vulnerabilidad y fragilidad con una masculinidad sana y, consecuentemente, con una paternidad saludable.
En síntesis, podríamos condensar la propuesta de De Pablo Urban así:
Ser hombre no consiste en ser invulnerable. Ser padre no consiste en dominar al hijo. Madurar consiste en aceptar la propia vulnerabilidad, asumir límites y renunciar progresivamente al poder para permitir que la siguiente generación crezca.
Y precisamente ahí estaría, para él, el vínculo entre masculinidad madura y paternidad saludable.”
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