Contaba Rosalía, en una entrevista de presentación de su último álbum, que le nombró como “Lux” por un texto que aparece en una canción de Leonard Cohen (“Anthem” de 1992), que dice: «Hay una grieta, una grieta en todo / Así es como entra la luz», porque es la imperfección y la rotura lo que posibilita que la luz se filtre. Toda una apuesta para reconocer la importancia de lo vulnerable y lo frágil, de la fractura, para facilitar la transformación y el crecimiento.
Me interesé por este tema y encontré el posible origen de esta frase, en un aforismo adjudicado al poeta místico sufí Rumi (1207-1273), que dice: «la herida es el lugar por donde entra la luz».
La importancia de la fractura se subraya con esto, al modo del arte japonés que restaura los objetos rotos con oro, reflejando así la belleza de lo quebrado, la belleza de la herida y de la grieta, el kintsugi.
La psicoterapia no consiste en curar heridas, taponarlas o cerrarlas, sino en dejar que la luz aparezca a través de ellas.
(Imagen: La IA me permite unir a los tres protagonistas en una imagen)
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