He comenzado ya mi nuevo proyecto. Tras año y medio de lecturas, anotaciones y reflexiones, voy a empezar a organizar un nuevo material que, siguiendo parte de mis propuestas en libros anteriores, se va a centrar en los conceptos de “herida”, de “cicatriz” y de “renuncia”. Quizás por esto, hoy recordaba el título de la película de Almodóvar de 2011, “La piel que habito”, porque la piel, nuestra piel, es casa y hogar; es protección y límite ante el mundo.
En la piel queda marcada la irrupción del mundo, es el espacio de la injerencia y de la rotura. No me refiero solo a la herida física, principalmente quiero hablar de las heridas y cicatrices relacionales y emocionales, de lo traumático.
Como defendí en mi último libro, la psicoterapia es una tarea ética que se debe centrar en generar un espacio de reconocimiento emocional, un espacio para la reflexión, la desobediencia y la transgresión, que permita una conciencia crítica y una emancipación de las imposiciones y mandatos sociales.
Por todo esto, quiero profundizar en lo que he llamado “herida”, “cicatriz” y “renuncia”, para poder con ello construir una mirada desde la psicoterapia que integre lo ético.
Espero poder dar forma a este proyecto y publicarlo a finales de 2027 o principios de 2028.
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