Me despido de la torre de Castilnovo, de los atardeceres desde los acantilados de Conil y de las comidas con amigos, de la compañía continua de mi nieto y mis hijos. Vuelvo a las tareas cotidianas, a las actividades clínicas y formativas, al inicio de un nuevo curso.
Ha sido un verano agradable, en familia y con buenas nuevas muy esperadas. Como cantaba Mercedes Sosa, en los versos de Violeta Parra:
“Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio” 🙏❤️
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